Gonzalo Fernández-Castaño

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Hola a tod@s. Os escribo desde la sala de espera del aeropuerto de Tokyo Haneda, con mi décima temporada como profesional finalizada, con más pena que gloria, pero finalizada al fin y al cabo. Por delante tengo ocho semanas de (no sé si merecido) descanso.

Estoy a punto de subirme al avión con destino a EE.UU. y la verdad es que estoy con una sensación extraña, como con mal cuerpo. Nada tiene que ver mi rendimiento esta semana en el Dunlop Phoenix Tournament, mi torneo favorito del calendario tras el Masters y el British Open. Me he quedado con mal cuerpo tras ver por la tele el final de mi amigo Rafa Cabrera en Dubai. Y es que, qué ingrato puede ser este deporte a veces... Lo bien que venía jugando y de pronto, ¡zas! un mal swing que se lleva por delante todo el gran trabajo de una semana importantísima. A veces es un mal swing, otras una decisión incorrecta, otras, simplemente, una mala actitud. Este podría perfectamente ser el resumen de mi temporada 2014, que recién termina: una temporada, que por H o por B, nunca han terminado de salir las cosas.

Una temporada en la que tenía muchísimas esperanzas puestas y que afrontaba con gran ilusión: primera temporada en el PGA Tour, opciones de Ryder, presencia asegurada en todos los majors y WGC, etc. Una temporada que, como todos los años, encaraba con ganas de hacerlo muy bien. Y tal vez ése fuera mi primer error: expectativas demasiado altas.

Las cifras no engañan: empecé el año en el puesto 35 del ranking mundial y lo acabaré seguramente fuera de los 100 primeros. Balance muy pobre teniendo en cuenta, como he dicho antes, que he tenido acceso a todos los torneos importantes, donde se reparten muchos puntos del ranking mundial.

De los 34 torneos disputados durante el año (27 en Norte América, tres en Europa, uno en Sudáfrica y tres en Asia): cero victorias, un solo 'top five' (RBC Canadian Open), ningún 'top ten' y únicamente cuatro veces entre los 25 primeros. Mantener la tarjeta del PGA Tour en mi primera temporada como miembro y aguantar el envite de los asiáticos en la Eurasia Cup puede que hayan sido mis logros más destacados de este año 2014 que termina.

Y es momento ahora de hacer balance. De analizar que fallos hemos cometido e intentar que no se vuelvan a repetir. De buscar soluciones. Y sobre todo, de trabajar, trabajar y trabajar. No hay otro secreto..

Lo primero que viene a la cabeza es lo cansado que he llegado a este final de temporada. Error número dos: jugar demasiado. Nunca antes había disputado más de 30 torneos en una misma temporada. La palma se la llevó esa racha de nueve semanas consecutivas jugando durante el verano, pero es verdad que las circunstancias lo requerían (necesitaba jugar para poder intentar meterme en los Fedex Playoffs). Lo más duro de ese periplo fue no ver a los niños durante siete semanas seguidas, algo que intentaré que no se vuelva a repetir.

Los golfistas, por lo general, tendemos a ver el vaso medio vacío. Hagamos un esfuerzo e intentemos también ver el vaso medio lleno. El lado positivo es que ha sido un año, en que a pesar del tute de torneos que me he dado, el cuerpo ha aguantado bastante bien y no he tenido lesiones ni molestias de ningún tipo.

Ha sido un año en el que creo que también he aprendido mucho. Ha sido como volver a los inicios, hace diez años, cuando arrancaba de novato en el Tour Europeo. La sensación ha sido similar: nuevos sitios, campos, compañeros de partido, etc... Pero esta vez lejos de España, aquí en EE.UU., con el traslado familiar que añadía algo más de presión al 'asunto'. Además, siempre he dicho que se aprende mucho más de las vueltas malas que de las buenas, ¡así que este año he hecho un doctorado cum laude! Ahora fuera de broma, espero que las experiencias vividas este año me ayuden mucho la temporada que viene.

Quería aprovechar la ocasión para dar las gracias a mis espónsors, por la confianza depositada en mí, a todo mi equipo de trabajo, por su dedicación y profesionalidad, y muy especialmente a mi familia, por el apoyo constante y comprensión en esta difícil temporada. Sin todos ellos, y sobre todo, sin estos últimos, nada de este 'sueño americano' hubiera sido posible.

Y ahora a recargar pilas y trabajar duro en las próximas ocho semanas, para intentar llegar a punto a mi primera cita del año 2015: el Humana Challenge en Palm Springs, California.

Un abrazo a tod@s.