Gonzalo Fernández-Castaño

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Hola a todos.

En primer lugar, perdonad la tardanza en escribir una nueva entrada en mi blog, pero esta ha sido la primera semana de descanso que tengo desde finales de junio. Han sido nueve semanas seguidas de competición, algo que nunca había hecho en mis diez años de profesional.

Hasta entonces cuatro o cinco semanas eran mi tope de torneos consecutivos, siempre claro ante el peligro de emprenderla a golpes con mi caddie, pero en esta ocasión el motivo era de fuerza mayor, ya que mi tarjeta del PGA Tour estaba en serio peligro.

¿Cansado? La verdad es que sí. Mucho. El cansancio ha ido haciendo mella, y lo noté especialmente en los dos últimos torneos, más concretamente los fines de semana. Pero curiosamente no ha sido el cansancio lo que más me ha costado durante estos meses, sino estar tanto tiempo lejos de la familia. Aprovechando las vacaciones de verano, Alicia y los niños se fueron a España a visitar a la familia, por lo que yo no he podido estar con ellos hasta que volvieron a mediados de agosto para comenzar el colegio aquí en Miami. ¡Siete semanas seguidas sin ver a los niños se me han hecho eternas!

Durante este tiempo Alicia sí viajó conmigo a algunos torneos, como el British Open y Canadá, y sin duda alguna me ayudó muchísimo. Fue allí en Montreal donde hice mi primer top ten de la temporada, asegurando mi presencia en los Playoffs y la tarjeta para el próximo año. Mis mejores resultados este año han sido en el Honda Classic, Canadian Open y The Barclays, los tres estando Alicia conmigo, así que voy a tener que llevarla conmigo de viaje más a menudo, ¡mi nuevo amuleto de la suerte!

Menudo peso de encima me quité en Canadá… Y eso que yo siempre he sido de hacer los deberes el último día, pero este año se me había ido la cosa de las manos. En el British Open tras una mala semana de golf (y poca fortuna con los horarios de salida y el viento) rocé la desesperación, pero tras una charla con mi buen amigo Thomas Bjorn se me aclararon mucho las cosas.

Un día que vino a cenar a casa y me contó su experiencia en 2004, cuando intentó compatibilizar los dos circuitos por primera (y última) vez en su carrera. Me dijo que son muy pocos los que son capaces de jugar ambos circuitos con éxito y que centrarse únicamente en uno (fuera el que fuera) tampoco es una mala opción. Yo creo que esa charla me puso las cosas en perspectiva y me hizo darme cuenta de que en el peor de los casos, siempre tendría la opción de volver al Tour Europeo, lo cual tampoco está nada mal.

La verdad es que este año ha sido muy difícil, como cualquier adaptación, pero igualmente pienso que tengo mejor golf de lo que he demostrado aquí en mi primera temporada completa en EE.UU. Creo que he aprendido mucho, que he evolucionado como jugador, y que el año que viene, conociendo algo más los campos y demás, todo va a ser un poco mas fácil… Ojalá no me equivoque.

Curiosamente, en esa sensación de alegría por haber mantenido la tarjeta también hay algo de decepción, especialmente tras mi vuelta del lunes pasado en Boston. Tuve muy cerca la posibilidad de acceder al BMW Championship, el tercer evento de los playoffs, pero unos pésimos últimos nueve hoyos me dejaron con la miel en los labios. Y es que a nadie le gusta acabar así una temporada, pero como dije antes, el cansancio y el calor pudieron conmigo.

Pero como siempre hay que verle el lado bueno de las cosas, el lunes tras acabar el DB Championship volví a casa, y el martes pude llevar a las niñas a clase en su primer día de cole. ¡Qué manera de llorar! Tras unos pocos días en Miami, el fin de semana de vuelta al aeropuerto para regresar a Madrid a celebrar el 90 cumpleaños de mi abuelo, al que le hicieron una fiesta sorpresa. Alicia y yo aparecimos sin que nadie lo supiera, y como os podéis imaginar, también hubo lágrimas.

En las próximas entradas os contaré sobre los playoffs, Ryder y demás planes de futuro. A corto plazo, me veréis esta semana de vuelta en Europa, el KLM Dutch Open, torneo del que guardo grandes recuerdos, ya que fue mi primera victoria como profesional en el 2005.