Gonzalo Fernández-Castaño

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Hola a tod@s. Os vuelvo a escribir montado en un avión, haciendo el trayecto Málaga - Nueva York, tras pasar una semana de descanso en Marbella con Alice y los niños. ¡Qué gusto volver a la Costa del Sol, llevaba desde octubre del año pasado sin venir por aquí y desde luego lo echaba muchísimo de menos!

Cada vez que vengo me sirve para desconectar y recargar pilas, que falta me va a hacer considerando el intenso calendario que me queda por delante este verano. Comienzo en el Greenbrier un periplo de siete semanas consecutivas compitiendo, algo que no había hecho hasta ahora en mis diez años de profesional. Tras los malos resultados del año me he visto obligado a hacer cambios sustanciales en el calendario. Mi idea era estar jugando en Europa por estas fechas, pero tras el fiasco del US Open decidí cancelar mi participación en el BMW International Open de Alemania, para así poder volver a USA y no perder comba en los rankings del PGA Tour.

En las últimas semanas de competición ha habido de todo. Un buen comienzo en Memphis, estropeado con un fin de semana para olvidar; un US Open donde no me salió absolutamente nada y un Travelers Championship donde jugué el golf más ordenado de la temporada.

Empecemos por Memphis. Fue una semana complicada, debido al intenso calor y a las constantes tormentas que interrumpieron el juego durante toda la semana. Pateé bastante mal, especialmente el fin de semana y es que nunca supe leer los greenes del TPC Southwind, greenes de bermuda, con mucho pelo, ¡que me volvieron absolutamente loco! Al final, un discreto puesto T46 tras vueltas de 67, 70, 71 y 73.

Lo mejor de la semana fue la visita al St Jude Hospital el martes, donde pudimos compartir una tarde de minigolf con los niños del hospital. Una experiencia conmovedora que te pone los pies en la tierra y te ayuda a poner las cosas en perspectiva.

Si algo me gusta de Estados Unidos es la cantidad de acción social que se realiza, tanto a nivel corporativo como personal, y qué mejor ejemplo que el St Jude. El hospital fue fundado en 1962 por el actor Danny Thomas, con el único propósito de ayudar a los niños con cáncer de manera absolutamente gratuita. A día de hoy el hospital tiene un presupuesto anual de 800 millones de dólares (cuesta 2 millones de dólares al día) proveniente únicamente de donaciones particulares. Cuando abrió, las probabilidades de curar el ALL (el tipo más común de leucemia infantil) eran del 4%, 50 años más tarde son del 94%!

Al US Open llegué bastante motivado tras el buen juego de tee a green desplegado en Memphis. Tras las primeras vueltas de prácticas la ilusión era aun mayor ya que el recorrido de Pinehurst #2 se adaptaba perfectamente a mi juego: no excesivamente exigente desde el tee y greenes muy complicados donde los hierros y el juego corto iban a ser la clave. El lunes salí acompañado de un caddie local, Michael Wilson, que me estuvo descifrando todos los secretos del campo, muy especialmente, de los endiablados greenes. Lamentablemente no me salió nada y dijimos adiós al torneo el viernes tras dos vueltas de 76 golpes. Para colmo de males, ese mismo día debutó España en el Mundial ante Holanda. Viernes 13.

Tras fallar el corte en Pinehurst decidí quedarme allí el fin de semana ya que el domingo nos llevaban desde allí a Hartford donde se juega el Travelers Championship. Compartía casa con los italianos Franceso Molinari y Andrea Pavan y el sábado disfrutamos del partidazo de Italia contra Inglaterra. Fue un fin de semana de “sillón-ball” y gimnasio, aderezado con el espectáculo que nuestro buen amigo Martin Kaymer nos brindó a todos los amantes de este deporte. ¡Qué recital de golf!

El TPC River Highlands es uno de los pocos campos que conozco, ya que tuve la suerte de jugar el año pasado gracias a una invitación del sponsor, Travelers. Los días de prácticas estuve probando putts y parece que surtió efecto, ya que fue una de mis mejores semanas del año de putt. Mi juego durante toda la semana fue muy ordenado, una lástima mis últimos siete hoyos del sábado, que completé con un parcial del +5 ya que de otro modo podría haber dado guerra en los puestos de arriba el domingo.

Qué decir del final de Kevin Streelman, con siete birdies en los últimos siete hoyos, para ganar el torneo por un solo golpe. Lo sentí de veras por Sergio, con el que compartí muchas cenas esa semana, pero cuando alguien hace algo así, tan increíble, merece ganar. Increíble fue también la cena con Ivan Lendl, leyenda del tenis, con el que tuvimos la suerte de compartir una velada de lo más agradable. Siempre es interesante conocer y conversar con números uno de otros deportes, creo que se puede aprender muchísimo de todos. ¡Ojalá se me haya pegado algo, espero poder contároslo en mi próximo blog!

Un saludo a todo@s